“La guerra es un fruto de la depravación de los hombres, es una enfermedad convulsiva y violenta del cuerpo político” (citación de La Enciclopedia de Denis Diderot) Todos sabemos que, aunque las guerras comienzan cuando sucede algo en particular, sus causas profundas no son precisamente los hechos que las desatan. Generalmente se trata de conflictos territoriales o de influencia. Hoy, la Tercera Guerra Mundial podría desatarse a raíz de una simple escaramuza en Ucrania o en el Medio Oriente, pero su verdadera causa será el enfrentamiento entre dos visiones diferentes de lo que debe ser el orden del mundo: de un lado, la gran mayoría de los Estados, reunidos alrededor de Rusia y China, quiere respetar el derecho internacional, mientras que, del otro lado, el “Occidente político”, empeñado en no perder lo que ganó aplastando a los pueblos del sur, prefiere las “reglas” que él mismo va inventando en el G7. Hace 8 años que Serguei Lavrov, el ministro ruso de Exteriores, puso al desnu...
por la revolución iraní, el dictador iraquí Sadam Husein, con el apoyo de EEUU, invadía el territorio de Irán para derrocar a la recién creada República Islámica. Durante la guerra contra el pueblo iraní, Irak lanzó más de 350 ataques químicos a gran escala a lo largo de la frontera de Irán, los materiales químicos fueron suministrados por varias corporaciones alemanas, francesas y holandesas y al menos 30 ataques químicos dirigidos específicamente a civiles. Saddam también utilizó armas químicas para atacar Halabja, bastión de los kurdos iraquíes que luchaban contra él, donde murieron 5.000 civiles, en su mayoría mujeres y niños. Documentos desclasificados de la CIA prueban que Estados Unidos sabía del uso de armas químicas por parte de la Irak de Saddam contra Irán, pero no hizo nada para detenerlo. De hecho, continuaron proporcionando a Irak información satelital estratégica. En Irán, se estima que 75.000 víctimas todavía padecen lesiones crónicas debido a los ataques quimicos ...